Del campo a la bolsa: el arte detrás de las papas tostadas
En las faldas del volcán Irazú, donde la tierra es fértil y el clima fresco reduce la presión de plagas, comienza el viaje de uno de los productos más populares en los hogares costarricenses: las papas tostadas. Lo que muchos conocen como un simple snack, tiene detrás un proceso riguroso que combina tradición agrícola, tecnología y compromiso ambiental.
La papa es la hortaliza más importante en el país, tanto por su área cultivada como por su peso económico y valor nutricional. Las zonas productoras principales se localizan en Cartago, donde se concentra más del 75% de la producción nacional; y en Zarcero, Alajuela. Las condiciones climáticas de altura permiten obtener papas de alta calidad, ideales para la transformación industrial.
¿Cómo se hacen las papas tostadas?
El proceso inicia con la selección de la papa: debe ser firme, de tamaño adecuado y con bajo contenido de humedad para lograr un tostado uniforme. A partir de ahí, el procedimiento sigue varios pasos clave:
- Lavado y pelado: La papa cruda se limpia y se le retira la cáscara, proceso en el que se procura no generar desperdicios. La piel se reutiliza como alimento para animales.
- Corte: Las papas se cortan en rodajas de grosor específico para garantizar cocción uniforme.
- Fritura: Se fríen en aceite controlado por temperatura.
- Escurrido y sazonado: Una vez fritas, las rodajas se escurren y sazonan cuidadosamente con sal u otros condimentos.
- Empaque: Finalmente, se empacan en bolsas herméticas para preservar su textura y frescura.


















