¿Comprar o alquilar maquinaria de construcción?, el experto responde
Las horas reales de uso, la continuidad de los proyectos y el flujo de caja pesan más que comparar el precio de compra contra la tarifa de alquiler, según un especialista del sector.
Antes de decidir entre comprar o alquilar maquinaria, las pequeñas constructoras y los contratistas deben responder preguntas más allá del precio: cuántas horas trabajará el equipo, si hay proyectos asegurados después del actual, y si la empresa puede sostener los costos de mantenimiento y de inactividad. Según Adrián Aguilar, subgerente de Renta e Industrial de MATRA, ninguna alternativa es automáticamente mejor que la otra; la elección depende de la utilización real del equipo y la capacidad financiera de cada empresa.
La referencia para evaluar una compra es un nivel de utilización cercano al 70%, y de ser posible hasta 75%. Sobre una disponibilidad promedio de 200 horas mensuales, eso significa mantener la máquina activa entre 140 y 150 horas al mes. "Esa referencia permite determinar si el equipo tendrá suficiente actividad para justificar la inversión", explicó Aguilar, aunque aclaró que el porcentaje no es una regla fija: cada actividad y cada equipo requieren un análisis individual.
Comprar implica compromisos que no desaparecen si la máquina deja de producir: financiamiento, personal y mantenimiento siguen generando gastos durante los períodos de inactividad. "Lo que más duele en la administración de una flota es la inactividad. Los costos fijos van a permanecer y si la máquina no está produciendo, el impacto financiero puede ser muy fuerte", señaló Aguilar. A eso se suman los intereses del financiamiento, si lo hay, y los gastos de traslado y almacenamiento.
El alquiler, en cambio, reduce la inversión inicial y permite devolver el equipo cuando ya no se necesita, aunque exige planificar el pago mensual y confirmar su disponibilidad durante las fechas del proyecto. Un ejemplo: si una máquina tiene trabajo asegurado solo por dos meses y no hay claridad sobre su uso posterior, alquilarla evita que la inactividad genere costos adicionales. Si en cambio hay una cartera de proyectos para dos o tres años, con una utilización que pueda acercarse al rango recomendado, la compra entra en la evaluación.
Aguilar resumió cinco preguntas para guiar la decisión: cuántas horas al mes trabajará realmente la máquina, si hay trabajo confirmado después del proyecto actual, si la empresa puede asumir la inversión inicial sin comprometer su flujo de caja, si cuenta con personal y presupuesto para el mantenimiento, y cuánto costará mantener el equipo detenido, trasladarlo y almacenarlo cuando no esté en uso.
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