
Así se vivió el Festival de la Tortilla palmeada al aire
Aquí el maíz vuela en forma de tortilla
La tradición, el sabor y el talento se dieron cita en una de las actividades más esperadas de las fiestas guanacastecas. En Su Lado Positivo visitamos el XX Festival de la Tortilla Palmeada al Aire, una celebración que año con año reúne a cientos de personas para rendir homenaje al maíz y a una de las tradiciones culinarias más representativas de la provincia.
El festival se realizó en las instalaciones del Colegio Técnico Profesional de Corralillo, en Nicoya, donde el ambiente estuvo cargado de música, aromas y mucho orgullo por las costumbres que han pasado de generación en generación.
Uno de los espacios más concurridos fue el tradicional palenque, donde los diferentes departamentos y especialidades del centro educativo se transformaron en coloridos puestos atendidos por docentes, quienes recibieron a los visitantes con una amplia variedad de comidas típicas elaboradas, por supuesto, a base de maíz.
El recorrido fue un verdadero festín para el paladar. Había de todo: refrescante chicheme, deliciosas tanelas, tortillas palmeadas, chorreada, atol de maíz morado y la infaltable gallina achiotada, entre muchas otras recetas que mantienen vivo el legado gastronómico de Guanacaste.
Pero la comida no fue la única protagonista. La música de marimba puso el ritmo durante toda la jornada, mientras el público disfrutaba de una de las competencias más esperadas del festival: la eliminatoria para escoger a quienes mejor elaboran la tradicional tortilla palmeada al aire.
En esta edición participaron 15 estudiantes y 10 señoras, quienes demostraron habilidad, técnica y mucha práctica para lanzar, girar y palmar la masa en el aire sin perder la forma perfecta de la tortilla. Las personas clasificadas obtuvieron su pase a la gran final, que se celebrará este 25 de julio, fecha en la que se conocerá a las nuevas campeonas de esta singular y emblemática tradición.
Más que un concurso gastronómico, el Festival de la Tortilla Palmeada al Aire se ha convertido en una vitrina para preservar la identidad cultural de Guanacaste, fortalecer el sentido de pertenencia de las nuevas generaciones y recordar que el maíz sigue siendo el corazón de muchas de las historias, sabores y costumbres que distinguen a esta región del país.













