
Las tanelas con sorpresa dentro
Hay lugares donde el maíz se transforma en mucho más que un ingrediente. En la comunidad de Guaitil, cada hornada cuenta una historia de tradición, sabor y trabajo en equipo. Hasta allí llegamos para conocer a doña Katthia, la emprendedora que lidera Rosquillas y Tanelas Bettel, un proyecto que mantiene viva una de las recetas más queridas de Guanacaste.
En este rincón guanacasteco, un grupo de mujeres trabaja todos los días para preparar rosquillas, tanelas y otras delicias elaboradas con maíz, respetando las recetas tradicionales que han pasado de generación en generación.
La gran sorpresa son sus tanelas rellenas de queso, una receta que, según asegura doña Katthia, es única en Guanacaste. Su suave masa de maíz y el generoso relleno de queso hacen que más de uno quiera repetir apenas termina el primer bocado.
Pero el verdadero espectáculo ocurre frente al enorme horno de barro. Alimentado con brasas, este gigante de la cocina tradicional es el encargado de cocinar lentamente cada producto hasta conseguir ese color dorado, el aroma inconfundible y la textura perfecta que solo ofrece la cocción artesanal.
La variedad no termina ahí. También preparan las tradicionales empanaditas rellenas de queso y azúcar, otro de esos bocados típicos que forman parte del patrimonio gastronómico de la región y que siguen conquistando a quienes buscan los sabores de antes.
Lo que comenzó como un emprendimiento local hoy llega mucho más lejos. En temporadas especiales, las rosquillas, tanelas y empanaditas viajan hasta San José y otras comunidades del país, llevando consigo un pedacito de la esencia guanacasteca.
Si usted quiere comprobar por qué estas delicias tienen tantos admiradores, solo debe buscar en Facebook Rosquillas y Tanelas Bettel. Ahí podrá contactar a doña Katthia y descubrir que, en Guaitil, el maíz, el horno de barro y la tradición siguen haciendo una combinación simplemente irresistible.













