
Madres estudian para abrir nuevas oportunidades a sus hijos y ser ejemplo de perseverancia
Sus historias son diferentes, pero comparten una decisión, la de alcanzar su sueño profesional combinado con la maternidad y ser un buen ejemplo para sus hijos.
Detrás de un título hay mucho más que horas de estudio. Hay bebés que esperan a que termine una clase, tareas que se hacen cuando los hijos duermen, jornadas laborales que deben encajar con las responsabilidades familiares y, también, familias que se convierten en una red para que una mujer pueda seguir adelante.
Alejandra Montoya, de 26 años, es estudiante Ingeniería Civil, madre de un niño de siete años, vive en Grano de Oro de Turrialba y trabaja como analista de vivienda de tasas de interés social en la Reserva Indígena de Chirripó.
Cuando comenzó la universidad, su hijo tenía cinco años.
Para Daniela Wilson, de 35 años, estudiante de Psicología ser mama ha sido todo un reto quedó embarazada cuando finalizaba el bachillerato, pero decidió continuar sus estudios sin pausa hasta completar también la licenciatura.
La maternidad trajo nuevos miedos y sentimientos de culpa. Pero también una pregunta que terminó convirtiéndose en una convicción: “¿Por qué tengo que renunciar a algo para ser la mujer que quiero ser?”
Ese camino también lo ha recorrido Melania Solano, decana de la Facultad de Ingenierías y Arquitectura de la Universidad Fidélitas, quien fue la primera nieta de su familia en llegar a la universidad y también la primera en estudiar una ingeniería.
Al principio, su padre no quería que estudiara esa carrera. Ella decidió defender su elección y costearse sus propios estudios para poder escoger libremente el camino que quería.
Sus historias son diferentes, pero comparten una decisión, la de alcanzar su sueño profesional combinado con la maternidad y ser un buen ejemplo para sus hijos.













