

"¡Están siendo pilotados por un ciego!", les dice entre risas al resto de navegantes, incluidas otras cuatro personas con discapacidad visual o auditiva, y varios instructores.
Durante tres días intensos, este grupo recibió entrenamiento teórico y práctico a bordo de embarcaciones en una marina privada de Rio, frente al emblemático Pan de Azúcar.
La experiencia culminó con una expedición por aguas de la bahía de Guanabara en un velero monocasco de 40 pies.
"Es algo muy diferente. Nunca me imaginé pilotando un barco", sostiene Araújo, de 31 años, quien perdió la visión siendo recién nacido.
"Normalmente, las personas con discapacidad quedan aisladas en su casa, no quieren hacer cosas nuevas. A mí me gustan los deportes extremos, así que esto me conquistó también", cuenta a la AFP.
Gracias a su mayor agudeza en los otros sentidos, percibe claramente las oscilaciones del velero bajo sus pies y la dirección del viento, que usa para ayudarse.
Además, descubrió que su experiencia como atleta profesional de skate adaptado también le era útil para navegar.
"Con esa parte sensorial, me parece que logré mantener muy bien el rumbo del barco", se enorgullece Araújo.
"Creo que todo el mundo es capaz, pero de hecho la sensibilidad de ellos es sorprendente. Lograr manejar un barco de este tamaño, con este peso y acertar milimétricamente el rumbo es realmente especial", dice a su lado Juliana Poncioni Mota, fundadora de la organización conservacionista Nas Marés y líder del proyecto "Navegando con Sentido".
Además de talleres de vela para personas con discapacidad, la iniciativa quiere ofrecer preparación sobre prácticas inclusivas.
Poncioni, regatista e ingeniera ambiental, recuerda que la idea surgió cuando navegó con Pedro, un niño ciego de 13 años, y se dio cuenta de que decir "mira qué lugar tan lindo" no tenía sentido.
"Fue mi primera experiencia que me llevó a repensar cómo hablar y cómo traducir lo que veo para alguien que no tiene esa percepción", cuenta.
Brasil, con una población de 210 millones, tiene 6,5 millones de personas con discapacidad visual y 2,3 millones con discapacidad auditiva, según el instituto de estadísticas IBGE.

