Niños de hoy viven con presión, ansiedad y pérdida de la infancia libre
La infancia no debe ser una carrera hacia la adultez. Expertos destacan la importancia de recuperar el juego, la libertad y la alegría en los niños, frente al estrés y la presión emocional que enfrentan hoy.

La infancia acelerada
Catalina Chaves Fournier, psicóloga directora de la Casa de los Niños, explica:
“Estamos exigiendo a los niños que rindan como adultos, olvidando que la infancia no es un entrenamiento, sino una etapa fundamental de la vida misma”.
En Costa Rica, cada vez más menores presentan dificultades para dormir, baja tolerancia a la frustración y problemas de concentración. Reconocer estos desafíos ayuda a padres, madres y docentes a comprender que no se trata de “niños malcriados”, sino de niños sometidos a presiones diferentes a las de generaciones anteriores.
Señales de alerta
Algunos indicios de sobrecarga emocional incluyen:
- Dolores de cabeza o estómago recurrentes sin causa médica.
- Irritabilidad, llanto frecuente o reacciones explosivas.
- Dificultad para concentrarse en tareas escolares.
- Desmotivación frente a actividades que antes disfrutaba.
- Conductas de aislamiento o dependencia excesiva de la tecnología.
Consejos para padres y cuidadores
Para devolver a los niños espacios de bienestar y libertad, la psicóloga recomienda:
- Valorar el juego libre: tiempo sin horarios, pantallas ni evaluaciones, donde puedan ser simplemente niños.
- Equilibrar la exigencia académica: combinar estudios con actividades creativas, artísticas o deportivas.
- Limitar exposición a noticias violentas y redes sociales: protege la mente infantil de preocupaciones ajenas a su edad.
- Validar emociones: escuchar al niño cuando expresa cansancio, preocupación o tristeza, sin minimizar sus sentimientos.
“Los niños necesitan adultos que les recuerden que no deben cargar con el mundo en sus hombros. Espacios de juego, amor y seguridad son el mejor regalo que podemos darles”, puntualiza Chaves Fournier.
En esta conmemoración, lo esencial es que los niños recuperen lo que nunca deberían perder: la alegría de ser niños.
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