Balaceras cerca de escuelas y colegios dejan secuelas emocionales en niños y adolescentes
Especialistas alertan sobre ansiedad, miedo y normalización de la violencia tras episodios ocurridos cerca de centros educativos
Aunque Costa Rica no enfrenta una problemática de ataques armados dentro de centros educativos, durante 2025 y los primeros meses de 2026 varios centros de enseñanza han tenido que activar medidas de protección debido a tiroteos ocurridos en sus alrededores.
Para la Fundación La Casa de los Niños, el impacto va mucho más allá del hecho policial, ya que la exposición constante a disparos, patrullajes y conflictos vinculados al narcomenudeo puede afectar el bienestar emocional y el desempeño académico de los estudiantes.
La directora ejecutiva de la organización, Chaves Fournier, explicó que cuando un menor escucha disparos camino a la escuela o siente temor dentro de su propia comunidad, puede desarrollar un estado permanente de alerta que afecta su salud mental.
Entre las principales consecuencias identificadas se encuentran ansiedad, miedo constante, alteraciones del sueño, irritabilidad, dificultades para concentrarse, bajo rendimiento académico y síntomas asociados al estrés postraumático.
En el caso de los adolescentes, los especialistas advierten además sobre un fenómeno preocupante: la normalización de la violencia. La exposición repetida a balaceras, conversaciones sobre hechos criminales y contenido violento puede hacer que algunos jóvenes perciban estas situaciones como algo cotidiano o inevitable.
Ante esta realidad, la fundación recomienda a las familias conversar con los menores de forma tranquila y adecuada a su edad, responder preguntas sin detalles gráficos, evitar exponerlos a videos violentos, validar sus emociones y buscar apoyo profesional cuando existan señales persistentes de ansiedad o aislamiento.
La organización también considera necesario fortalecer los protocolos en escuelas y colegios para responder a situaciones de violencia ocurridas en los alrededores de los centros educativos. Entre las medidas planteadas figuran capacitación para docentes, atención emocional inmediata después de incidentes violentos y acompañamiento tanto para estudiantes como para sus familias.
Los especialistas insisten en que el país debe abrir una discusión sobre el impacto emocional que la violencia comunitaria ya está teniendo sobre miles de niños y adolescentes, antes de que las consecuencias sean mayores.
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