De Punta Burica a una nueva oportunidad gracias a un trasplante
Historia de un vecino del territorio indígena Ngäbe recuerda el impacto que tienen los trasplantes de órganos en Costa Rica, en el marco del Día Mundial del Paciente Trasplantado.
Su estado de salud era tan delicado que, a mitad del camino, pensó que no lograría continuar. Sin embargo, la ayuda inesperada de un vecino y posteriormente la atención médica en el hospital de Golfito marcaron el inicio de una nueva oportunidad.
Tras diversos exámenes, los médicos le diagnosticaron insuficiencia renal crónica. Sus riñones habían dejado de funcionar y la única alternativa para sobrevivir era un trasplante.
La noticia también significó dejar atrás temporalmente su hogar, su comunidad y a su hijo de apenas dos años. Durante casi un año permaneció lejos de su territorio mientras recibía tratamientos de hemodiálisis y diálisis peritoneal.
Once meses después llegó la llamada que cambió su destino: un familiar de su esposa resultó compatible para donarle un riñón.
"Hoy puedo decir que tuve una nueva oportunidad de vida", relata Reidaldo, quien actualmente tiene 48 años y continúa disfrutando de una buena calidad de vida gracias al trasplante recibido hace más de una década.
Trasplantes que transforman vidas
La historia de Reidaldo es una de las miles que reflejan el impacto de los programas de donación y trasplante desarrollados en Costa Rica.
Según la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el país fue pionero en Centroamérica al realizar el primer trasplante de riñón en 1969. Sin embargo, fue a partir de la entrada en vigencia de la Ley 9222, en 2014, cuando se consolidó un sistema nacional más organizado para la donación y trasplante de órganos.
El doctor José André Madrigal, coordinador del Programa de Donación y Trasplantes de la CCSS, explicó que estos procedimientos representan una segunda oportunidad para pacientes que ya no cuentan con otras alternativas terapéuticas.
Además, destacó que los trasplantes dependen directamente de la solidaridad de las personas donantes y sus familias.
Una nueva vida después del trasplante
La recuperación permitió a Reidaldo retomar sus proyectos personales y profesionales. Actualmente trabaja para el Ministerio de Educación Pública impartiendo clases sobre cultura Ngäbe en escuelas de la zona sur del país, con el objetivo de preservar la lengua, la historia y las tradiciones de su pueblo.
También continuó sus estudios universitarios y hoy vive junto a su familia en Ciudad Neily.
Con motivo del Día Mundial del Paciente Trasplantado, que se conmemora este 6 de junio, su historia se convierte en un recordatorio del impacto que puede tener la donación de órganos.
"Extiendo mi gratitud al generoso acto de donación y a todas las personas que hacen posible el sistema de trasplantes en Costa Rica. Gracias a ustedes hoy puedo mirar el futuro con optimismo y continuar disfrutando de la vida junto a mis seres queridos", expresó Sánchez.
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