Cambios que pueden aparecer antes de la menopausia
Las primeras variaciones hormonales pueden relacionarse con cambios en la masa muscular y mayor acumulación de grasa abdominal.
Si nota que la ropa le queda más ajustada o la báscula comienza a marcar de más, aunque la alimentación no haya cambiado, no necesariamente significa que una mujer esté comiendo de más. La perimenopausia puede estar detrás de algunos de estos cambios.
Esta etapa ocurre años antes de la menopausia y está marcada por fluctuaciones hormonales que pueden venir acompañadas de bochornos, alteraciones del sueño, cansancio y cambios en el estado de ánimo. Pero también puede modificar la manera en que el cuerpo distribuye la grasa y conserva la masa muscular.
La nutricionista Elizabeth Delgado, del Colegio de Profesionales en Nutrición, explicó que durante esta transición también influyen factores relacionados con la edad y el estilo de vida. La pérdida progresiva de músculo puede hacer que aumente la acumulación de grasa, especialmente en el abdomen.
Y ante ese cambio, comer cada vez menos no necesariamente es la solución.
Las dietas demasiado restrictivas, eliminar por completo los carbohidratos o realizar ayunos prolongados sin orientación pueden provocar que la alimentación sea insuficiente en proteínas, fibra, vitaminas y minerales. Precisamente durante esta etapa, estos nutrientes son importantes para cuidar los músculos y los huesos.
Por eso, la recomendación es adaptar la alimentación a las nuevas necesidades del organismo, en lugar de entrar en una lucha constante contra la báscula.
Una dieta variada que incluya vegetales, frutas, leguminosas, cereales integrales, frutos secos, semillas, pescado y fuentes de grasas saludables puede contribuir a una mejor alimentación. También es importante prestar atención al consumo de proteínas, calcio y vitamina D, de acuerdo con las necesidades de cada mujer.
Esto tampoco significa buscar suplementos o productos que prometan "equilibrar las hormonas". Su uso debe determinarse de manera individual y con la valoración de un profesional.
El movimiento también juega un papel importante. Los ejercicios de fuerza ayudan a conservar la masa muscular y favorecen la salud de los huesos, mientras que la actividad aeróbica, un buen descanso y el manejo del estrés pueden contribuir al bienestar durante esta transición.
La perimenopausia es un proceso natural, pero si los síntomas son intensos o comienzan a afectar la calidad de vida, es recomendable buscar valoración médica.
Más que intentar detener cada cambio que aparece en el cuerpo, la clave está en entender lo que está pasando y ajustar los hábitos para acompañar esta nueva etapa.
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