¿Realmente necesita las vitaminas que toma todos los días?
La vitamina D, la B12, el magnesio y los multivitamínicos son suplementos de consumo frecuente, pero su necesidad y la dosis adecuada dependen de las características de cada persona.
Una vitamina al levantarse, magnesio antes de dormir o un multivitamínico todos los días pueden convertirse en parte de la rutina con una idea aparentemente sencilla: si el cuerpo no lo necesita, al menos no hará daño.
Sin embargo, consumir vitaminas y minerales “por si acaso” no necesariamente aporta beneficios. Según el nutriente y la cantidad, incluso puede provocar efectos adversos.
Por eso, el Colegio de Profesionales en Nutrición (CPN) recomienda que, antes de incorporar un suplemento de manera habitual, las personas se pregunten si realmente lo necesitan.
Una alimentación variada y suficiente es la principal fuente de vitaminas y minerales. No obstante, factores como la edad, las condiciones de salud, las etapas de la vida y las características de la dieta pueden generar necesidades nutricionales diferentes.
El objetivo, por tanto, no es evitar los suplementos, sino utilizarlos cuando corresponda y en las cantidades adecuadas.
“Los suplementos no deberían convertirse automáticamente en una póliza de seguro nutricional. La necesidad de suplementar y la dosis deben valorarse de manera individual, porque los requerimientos cambian de una persona a otra y más no necesariamente significa mejor”, explicó Elizabeth Delgado, nutricionista y vocera del CPN.
¿Quiénes pueden necesitar suplementos?
Una deficiencia diagnosticada, el embarazo, determinadas etapas de la vida, las dietas muy restrictivas, los problemas de absorción intestinal, las cirugías gastrointestinales, algunas condiciones médicas y el uso de ciertos medicamentos pueden modificar los requerimientos de vitaminas y minerales.
Por eso, la necesidad de suplementación no debería definirse únicamente a partir de recomendaciones en redes sociales, la experiencia de otra persona o la popularidad de un producto.
Antes de comenzar a consumir suplementos de manera regular, conviene valorar la alimentación, los antecedentes de salud, los medicamentos utilizados y los posibles síntomas. Cuando corresponde, la evaluación profesional también puede incluir pruebas de laboratorio.
“El principal problema es asumir que lo que funcionó para una persona necesariamente funciona para otra. Dos personas pueden presentar el mismo síntoma por causas completamente diferentes, tener diferentes niveles de un nutriente, utilizar medicamentos distintos o tener necesidades diferentes”, señaló Delgado.
¿Tomar vitaminas en exceso puede hacer daño?
Que un producto contenga vitaminas o minerales no significa que pueda consumirse en cualquier cantidad.
El riesgo merece especial atención con las vitaminas A, D, E y K, que son liposolubles y pueden acumularse en el organismo. Algunos minerales también pueden provocar efectos adversos cuando se consumen en dosis elevadas.
“Un suplemento también es una sustancia activa y la dosis importa. Debemos abandonar la idea de que ‘natural’ o ‘vitamínico’ significa automáticamente seguro”, advirtió la nutricionista.
Además, algunos suplementos pueden interactuar con medicamentos o requerir precauciones especiales según las condiciones de salud de cada persona.
Vitamina D, B12, magnesio y multivitamínicos: ¿cuándo se necesitan?
La vitamina D puede ser necesaria en personas con niveles bajos o determinadas condiciones de salud, pero la dosis debe ajustarse a cada caso.
La vitamina B12 requiere especial atención en personas que siguen dietas veganas, tienen problemas de absorción o presentan situaciones clínicas específicas.
En cuanto al magnesio, algunas personas pueden necesitar suplementación para cubrir sus requerimientos. La cantidad y el tipo de producto deben elegirse según las necesidades individuales, ya que las distintas presentaciones pueden tener diferente tolerancia gastrointestinal.
Los multivitamínicos aportan varios nutrientes en un mismo producto, pero su consumo también debe responder a las necesidades de cada persona y no sustituye una alimentación variada.
Los alimentos, además de vitaminas y minerales, aportan proteínas, fibra, grasas, agua y otros componentes esenciales para una nutrición adecuada.
¿Qué revisar antes de comprar un suplemento?
El CPN recomienda comprobar los ingredientes, la cantidad de cada nutriente por dosis, las indicaciones de consumo, las advertencias, las posibles interacciones, el registro sanitario y la procedencia del producto.
“Antes de empezar a tomar varios suplementos simultáneamente sin saber qué estamos tratando de corregir, debemos preguntarnos primero si realmente los necesitamos”, concluyó Delgado.
La recomendación y la prescripción de suplementos deben individualizarse. Un profesional en nutrición puede evaluar la alimentación y los requerimientos de cada persona para determinar si necesita suplementación y en qué cantidad.
Cuando existen síntomas, condiciones clínicas o se requieren pruebas de laboratorio, también corresponde una valoración médica. Por su parte, un profesional en farmacia puede orientar sobre posibles interacciones entre suplementos y medicamentos.
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