Vecinos de Cocles compraron, recibieron títulos de propiedad y ahora no tienen nada.
El conflicto por las tierras de Cocles en El Caribe Sur del país, tiene a los habitantes sumidos en una incertidumbre legal y muchos culpan al estado.
Lo que a simple vista parece una disputa vecinal o un conflicto aislado por un permiso de construcción en las paradisíacas playas del Caribe Sur, es en realidad la onda de choque de un sismo geográfico e institucional que tardó 43 años en consolidarse en los tribunales.
La resolución de la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, #004507-F-S1-2019 de las diez horas cero minutos del doce de diciembre de dos mil diecinueve, no solo devolvió la cotizada franja costera de Cocles a sus ocupantes ancestrales; sino que realizó una compleja operación aritmética y legal que fijó el territorio de la Reserva Indígena Bribrí de Këköldi en un total definitivo de 6.724 hectáreas.
Para comprender por qué hoy la Municipalidad de Talamanca mantiene congelada la economía local mediante un polémico "aval verbal", es imperativo desarmar el intrincado rompecabezas cartográfico y político que inició en la década de 1970.
Del anexo de Talamanca al "candado" de 1977
El nacimiento legal de este territorio se remonta al 11 de marzo de 1976. Ese día, el Poder Ejecutivo promulgó el Decreto Ejecutivo N° 5904-G, que dibujó la Reserva de Talamanca original, sin mencionar o afectar el área de Cocles y sus alrededores. La fisonomía de la región cambiaría drásticamente apenas dos meses después, en mayo de 1976, cuando el Decreto N° 6036-G incorporó formalmente la "Reserva Indígena de Cocles" como un anexo administrativo de Talamanca, segregando una porción inicial de 1.118 hectáreas correspondiente a las fincas 1.089 y 1.050 del desaparecido Instituto de Tierras y Colonización (ITCO) hoy Instituto de Desarrollo Rural (INDER).
El verdadero punto de inflexión cartográfica ocurrió el 9 de agosto de 1977. Mediante el Decreto Ejecutivo N° 7267-G, la administración central rediseñó el mapa costero y expandió la superficie del territorio de Cocles a 3.538 hectáreas y 750 metros cuadrados. Desde aquel momento, el mapa nació quebrado, el propio decreto reconocía que el territorio era un mosaico conflictivo donde 2.288 hectáreas pertenecían al Instituto de Desarrollo Agrario (IDA) y 1.244 hectáreas ya estaban ocupadas o tituladas desde finales del periodo de 1800 y principios de 1900 por propietarios no indígenas.
Consciente de que la inestabilidad de los mapas gubernamentales amenazaba la paz social, la Asamblea Legislativa intervino el 29 de noviembre de 1977 con la promulgación de la Ley Indígena N° 6172. Esta ley otorgó rango legal a los decretos previos e impuso un blindaje explícito: los límites fijados a las reservas no podrían ser modificados para disminuir su cabida, salvo mediante una ley expresa de la República. El Poder Ejecutivo perdía, en teoría, la facultad de recortar territorios indígenas a su antojo.
Mañana Trece Noticias le cuenta como un decreto saca a Cocles del Territorio indígena, violentando incluso la ley, pues un decreto no puede disminuir las tierras, solo otra ley.



















