Conducir mal puede salir caro: Hábitos que aceleran el desgaste de su vehículo
Frenar bruscamente de forma constante y pasar huecos, reductores o irregularidades sin disminuir la velocidad son las practicas más comunes.
Prácticas cotidianas que parecen inofensivas pueden generar un desgaste prematuro de frenos, llantas, suspensión, transmisión, dirección e incluso del sistema de combustible, provocando reparaciones que podrían evitarse con una conducción más cuidadosa.
En muchos casos esto representa las primeras señales de un problema mecánico que todavía puede solucionarse mediante una reparación sencilla y relativamente económica. Sin embargo, cuando se continúa utilizando el vehículo sin una revisión, el desgaste suele extenderse hacia otros componentes.
Muchas reparaciones costosas podrían retrasarse durante más tiempo si los conductores adoptaran hábitos de manejo más suaves y realizaran inspecciones preventivas de forma periódica.
Una revisión preventiva permite detectar desgaste en frenos, suspensión, llantas, fluidos y dirección antes de que el problema evolucione hacia una reparación de mayor costo.














