Especialistas técnicos alertan que la inactividad prolongada de un vehículo genera desgaste
Durante años, muchos conductores han pensado que utilizar poco su vehículo es una forma de conservarlo mejor. Sin embargo, especialistas técnicos alertan que la inactividad prolongada también genera desgaste y puede convertirse en una fuente de problemas mecánicos que pasan desapercibidos hasta que el vehículo vuelve a utilizarse.
La situación se ha vuelto cada vez más común. El teletrabajo, los desplazamientos más cortos y los hogares con más de un automóvil han provocado que miles de vehículos permanezcan estacionados durante días o incluso semanas seguidas.
Aunque a simple vista parezcan estar en perfecto estado, varios de sus componentes pueden deteriorarse silenciosamente.
Existe la percepción de que, si el vehículo no circula, no se desgasta. Pero la realidad es que muchos sistemas también se ven afectados por el paso del tiempo y la falta de uso.
Las llantas también envejecen cuando no ruedan. Pues están diseñadas para soportar cargas en movimiento. Cuando permanecen durante semanas sobre el mismo punto de apoyo, pueden sufrir deformaciones temporales y perder presión gradualmente.
¿Cuándo debe preocuparse el conductor?
Entre las señales más comunes de deterioro por inactividad destacan:
- Dificultad para arrancar.
- Batería descargada.
- Vibraciones inusuales al comenzar a conducir.
- Pérdida de presión en las llantas.
- Ruidos provenientes de los frenos.
Alertas en el tablero.
La recomendación es: mover el vehículo antes de que aparezcan los problemas

























