Misa de San José Obrero pidió por el empleo y la lucha contra la inseguridad
La tradicional homilía se llevó a cabo en la Catedral Metropolitana y fue presidida por Monseñor Daniel Francisco Blanco
Cada 1° de mayo, mientras Costa Rica conmemora el Día del Trabajador, la Iglesia Católica celebra con especial solemnidad la misa en honor a San José Obrero, patrono de los trabajadores y figura central para la espiritualidad costarricense.
La tradicional homilía se llevó a cabo en la Catedral Metropolitana y fue presidida por Monseñor Daniel Francisco Blanco, Obispo Auxiliar de San José. La celebración reunió a autoridades gubernamentales, fieles, sindicatos y trabajadores de diversos sectores, quienes participaron como gesto de fe, tradición y unidad nacional.
Durante su mensaje, Monseñor Blanco subrayó la necesidad urgente de promover condiciones laborales dignas y salarios justos para todos los trabajadores del país. Asimismo, hizo un llamado a orar por la juventud costarricense, cada vez más vulnerable frente a la violencia y el crimen organizado.
Los sindicatos también formaron parte activa de la ceremonia, especialmente durante la Oración de los Fieles, donde elevaron plegarias por diversas causas laborales y sociales. Incluso el ministro de Trabajo, Andrés Romero, estuvo presente y participó con una intención especial.
Entre las peticiones destacadas, el representante del SEC oró:
“Por la equidad y la estabilidad salarial y laboral de los trabajadores y trabajadoras del sector público, y en especial por el Magisterio Nacional, para que encuentren oportunidades educativas que promuevan el desarrollo humano y personal de sus estudiantes”.
Por su parte, Martha Rodríguez, representante de UNDECA, expresó:
“Por los trabajadores sanitarios y el personal de la CCSS que asisten a los pacientes, para que su labor humanitaria les permita reconocer el rostro sufriente de Cristo en cada enfermo, y su atención sea una manifestación de amor al prójimo”.
El ministro Romero también elevó su oración:
“Por los trabajadores y trabajadoras que perdieron la vida en accidentes laborales, especialmente por los efectivos de la Fuerza Pública, para que el Señor traiga consuelo a sus seres queridos”.
En Costa Rica, donde la Constitución Política reconoce a la Iglesia Católica como religión oficial del Estado, esta misa del 1° de mayo es más que una actividad religiosa: es una tradición que se repite cada año con la misma devoción.













